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Cobranzas efectivas: cómo cobrar sin perder al cliente

En todo negocio, lo ideal es que el comprador reciba su producto o servicio y el vendedor cobre su dinero. Sin embargo, en la práctica, estas dos acciones no siempre ocurren al mismo tiempo.
Por eso, contar con herramientas de gestión de cobranzas no solo es necesario, sino clave para la salud financiera del negocio.

En grandes empresas o entidades financieras (bancos, tarjetas de crédito), el cobrador no suele conocer al cliente. En cambio, en un emprendimiento o una pyme, la relación es más cercana y personalizada.
Aquí aparece un desafío importante: recordar que detrás de cada cuenta pendiente hay un cliente que queremos conservar.

Muchas veces, la cobranza se posterga porque “no nos animamos” o “no queremos molestar”. Además, en los emprendimientos que recién comienzan, la misma persona suele encargarse de vender y cobrar. La buena noticia es que las habilidades de venta y de cobranza son muy similares.

A continuación, te comparto cinco herramientas fundamentales para lograr cobranzas efectivas y, al mismo tiempo, mantener relaciones comerciales sanas y duraderas.


1. Conocé a tu cliente

Así como un buen vendedor conoce a su público objetivo, un buen cobrador necesita información clave, como:

  • Volumen y frecuencia de compra

  • Historial de pagos

  • Importancia del cliente para la empresa

  • Momentos del mes en los que tiene mayor flujo de caja

Cuanto más conozcas a tu cliente, más fácil será encontrar el mejor momento y la mejor forma de cobrar.


2. Definí claramente las condiciones de pago

Las reglas claras evitan conflictos.
En facturas, remitos o presupuestos es fundamental detallar:

  • Fecha de vencimiento

  • Descuentos por pago anticipado

  • Recargos por pago fuera de término

Esto profesionaliza la relación y evita malos entendidos.


3. Comunicá con respeto y empatía

Cuando llamás para cobrar, estás interrumpiendo la actividad del cliente. Por eso, la forma de comunicarte es clave.

Algunos consejos prácticos:

  • Sé cordial y mantené un tono amable

  • Escuchá con empatía la situación del cliente

  • Transmití seguridad y respeto con tu voz

  • Evitá un tono agresivo o intimidante

Un detalle importante:
No utilices palabras como “deuda” o “deudor”. Es preferible hablar de “saldo pendiente” o “cuenta pendiente”.
Además, capacitarse en técnicas de negociación siempre suma.


4. Mostrá que el pago también es un beneficio

Así como recibir el producto o servicio es un beneficio para el cliente, pagar a tiempo también lo es.

Explicale con claridad que:

  • El pago permite continuar con el servicio o la entrega de productos

  • Evita cortes de crédito o demoras

  • Mejora el servicio postventa

  • Permite una relación comercial más fluida y planificada

Cada cliente valora beneficios distintos, por eso es importante saber qué le resulta más relevante.


5. Acordá una promesa de pago y hacé seguimiento

La “promesa de pago” implica:

  • Definir una fecha concreta

  • Establecer un monto específico

Podés ofrecer diferentes medios de pago: tarjeta de crédito o débito, transferencia bancaria, cheque, entre otros.
Si el pago no se concreta, es fundamental realizar un seguimiento profesional y constante para reforzar el compromiso asumido.


Un punto clave para recordar

Aunque suene obvio, es una gran verdad:
el cliente le paga a quien más insiste, siempre que lo haga con respeto y profesionalismo.

Prepará tu discurso de cobro, escribilo y adaptalo a cada cliente.
Una buena gestión de cobranzas no solo mejora el flujo de dinero: muchas veces puede convertirse en una nueva venta.


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